J. Cruz de Valparaíso: totalmente sobrevalorado

Sobrevalorado. Ésa es la primera palabra que se me viene a la mente cuando pienso en el popular “J. Cruz” de Valparaíso donde, dicen, inventaron la “chorrillana”. Si es que así fue, su aporte quedó sólo en eso, porque claramente otros lugares la perfeccionaron, al igual que la atención y el lugar en general.

Como se trata de un local “tradicional”, hay que hacer fila para entrar. Una vez dentro, hay que acomodarse donde sea, incluso en mesas que ya están ocupadas y tienen asientos libres. Un cacho, porque a nadie le gusta comer con desconocidos.  De hecho, cuando me iba, tuve que pedirle a una familia que se pusiera de pie para poder salir…

La chorrillana no es ninguna maravilla. Papas fritas latigudas y carne “ahí no más”. He probado decenas mejores. Las que hago en mi casa la superan con creces. Y, para más remate, el servicio es lento.

Finalmente, da la sensación que hay que comer rápido, porque como hay gente esperando constantemente, uno se siente mal de hacer un poco de sobremesa. Pareciera que la dinámica es ir, probar la chorrillana e irse lo más rápido posible para que otros hagan lo mismo.

Yo, después de mi primera y única vez en el “J. Cruz”, no vuelvo más. Los que dicen que ahí está la mejor chorrillana y todo ese verso, no saben nada. Está lejos de ser un lugar interesante e imperdible de la Ciudad Puerto, como lo venden algunos.