Lo único malo del Krossbar

Krossbar es de esos bares que tienen onda, buen ambiente; que incentivan la conversación y te ayudan a pasarlo increíble, siempre con buen servicio y muchas, muchas variedades de cervezas. Sin embargo, en mis últimas visitas he visto cómo la comida, específicamente las fricandelas (hamburguesas), han bajado su calidad.

La primera vez que los visité disfruté de una hamburguesa que, al parecer, ya no está en la carta. Si mal no recuerdo, tenía rúcula, una salsa de queso azul y varias cosas más. Estaba maravillosa. En ese momento pensé que el nivel se mantendría en el tiempo. Seguí yendo pero nunca volví a las hamburguesas, hasta hace un tiempo, cuando probé una y la verdad es que no le encontré brillo alguno. Bien normalita.

Recientemente, quise darle una segunda oportunidad y volví a pedir la “Frica de la Casa” que, entre otras cosas, tenía aros de cebolla, tocino, lechuga y tomate. La misma historia: demasiado normal para el precio. Y cuando digo “demasiado normal”, hablo de una hamburguesa que cualquier persona podría preparar en su casa. Ni siquiera eso: una carne delgada, seca, sin sabor. Mal. Ni comparable a las que venden en las diversas hamburgueserías y sangucherías de Santiago, pero con un precio muy similar. No las recomiendo.

Otra historia es el crudo y para qué hablar de las papas fritas que acompañan algunos platos. Todo rico.

De todas formas, la atención, como siempre, fue excelente. Un nivel de servicio así es lo que se espera de un buen bar que se precie de tal. Voy a seguir yendo, pero definitivamente no probaré más fricandelas. Te quiero, Krossbar. Igual te quiero, sobre todo cuando los schop Kross tradicionales están en promoción.

Dardignac 127, Providencia, Santiago.