No me odien: comí canguro

Sé que suena cruel porque a todos nos gustan los canguros (¿o no?), pero la verdad es que me gusta la carne y me sería muy difícil hacerle el quite a la de este marsupial. Menos estando en Sydney.

¿Dónde, finalmente, me atreví a probar este cangurito? En “Fortune of War”, el bar más antiguo de Sydney, que sirve cervezas y deliciosos alimentos desde 1828. Está en The Rocks, un barrio bohemio en las cercanías del famoso Opera House.

La cosa es que la carne de canguro es extremadamente rica. Muy similar a la de vacuno pero con un 2% de grasa. Imagínense el filetito. Espectacular. Como en todo Australia (y el mundo), la carnecita viene acompañada de las infaltables papas fritas. Y le ponen algo de ensalada para que evitemos la culpa. Una gracia de este tipo cuesta, al menos en “Fortune of War”, 27 dólares australianos, equivalentes a $13.500 pesos chilenos. Caro, sí, como todo en ese país, pero es una carne de lujo.