La Sanguchería: una hamburguesa inflada por el marketing

Me habían hablado maravillas de La Sanguchería. Las fotos que veía en internet no hacían más que motivarme a probar sus preparaciones. Sin embargo, al degustar una de sus hamburguesas durante la Feria del Sánguche, encontré reparos a aquella generosa crítica.

¿Ven el queso? Sí, tenía una pequeña lámina.

Si bien, no es un mal producto, hay ítems que, a mi juicio, podrían mejorar. La hamburguesa, por ejemplo, pese a tener buen tamaño, era como cualquiera que uno puede fabricar en casa sin mayores conocimientos. Incluso, intuyo que podría ser envasada.

No había un sabor extra, distintivo, al de la carne. No había sazón ni condimento alguno, como sí ocurre en otros lugares, donde el sabor adicional de la hamburguesa se transforma en su marca registrada.

Tímidas láminas de tocino acompañaban esta “hamburguesa de la casa”. Algunas tiras terminaron fuera del pan, exiliadas a un costado. Resultaron ser casi imperceptibles.

El resto, simple: lechuga, tomate, cebolla morada y mayonesa, como en cualquier lugar. Innovación, cero. Ah, y una pequeñita lamina de queso cheddar, también tímida.