
Mucho se habla de la Fuente Alemana o la Fuente Suiza. Y con razón. Durante años han encabezado el listado de las sangucherías icónicas de Santiago. Siempre ricas, sabrosas y repletas de comensales. Pero hay otras que, aunque llevan tiempo en el mercado con muy buenas referencias, no han tenido tanta publicidad. Una de ellas es la Fuente Chilena.
Mi primer acercamiento a esta sanguchería fue gracias a una app de delivery. Por esas cosas de la vida, la Fuente Chilena se estrenaba en la aplicación con una conveniente promoción de la que no pude escapar. Fue así como, en pocos minutos, tenía en mi departamento un brutal lomito italiano con una contundente empanada de queso frita, todo muy bien presentado y armadito.
En esta primera vez, me encontré con un lomito italiano de primer nivel. Contundente como pocos, con una muy generosa cantidad de palta (desbordaba) y otra buena porción de mayonesa casera con mucho sabor y una perfecta consistencia, no apta para cardíacos. A eso, se le sumaban unas buenas rodajas de tomate y una gran cantidad de lomito de cerdo fileteado. Brutal. Era tan pero tan contundente, que me fue imposible maniobrarlo. Tuve que ponerme siútico y comerlo con cubiertos.
A mi juicio, este sanguchito está sólo un peldaño abajo de los que ofrecen las fuentes famosas. Hablamos de una preparación que vale la pena probar una y varias veces, ojalá con una cerveza. En ese sentido, asoma como una espectacular once de domingo, ya sea en casa o uno de sus locales.
Lo único que no me convenció mucho fue el pan. Pero éste lo ayuda a diferenciarse de su competencia y seguro tiene tanto fanáticos como detractores. No hay duda que es un muy buen lugar, donde se mantiene firme el espíritu sanguchero chileno propio de schoperías y fuentes de soda.
Y, al igual que en la Fuente Suiza, aquí también puedes acompañar tus sanguchitos con una dichosa empanada. En este caso, probé una de queso que resultó muy bien. Tenía una masa bien crocante, una buena cantidad de queso y frita en su justa medida. Al tener una forma irregular, nos queda claro que se trata de una empanada “casera”.
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La Fuente Chilena es, definitivamente, un lugar que hay que conocer. La próxima será en uno de sus locales. En resumen: sánguches sabrosos, muy contundentes y a excelentes precios. ¡Para repetirse!
Me quedan pendientes los completitos y el crudo.